lunes, mayo 12, 2008

Chizitos

Y en una oscura calle de la Av. Salaverry, inspirado por una conferencia de Ludwig Wittgenstein, concluí con la ayuda del buen Martín que lo malo de convidarle a alguién chizitos es que cuando vuelve a tomar de la bolsa corres el riesgo de que la persona a quien has convidado ya se haya chupado los dedos. Duro pero cierto.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Kanami sang imo blog. Daw spaghetti.