- Miauuuuu...
El plato de Pancho está vació y procedo a servirle más croquetas. Me burlo de él pensando en lo deprimente que es comer lo mismo todos los dias. En su defensa me digo que tiene croquetas de distintos sabores y rellenos pero se que ese no es el punto ya que siguen siendo croquetas. ¿Y no es mi caso similar al suyo? No como lo mismo todos los dias; sin embargo, hago lo mismo todo los dias y no me refiero al clásico dormir, comer y cagar. Me levento con sueño pidiendo cinco minutos más, nunca termino un desayuno, maldigo el tráfico, caliento el asiento en clase, converso con la misma gente, sigo sin conocer a las personas que no conozco, maldigo el clima y de nuevo al tráfico para finalmente encontrarme con un maullido de hola-cariño-hambre a mi regreso. ¿Debería quejarme? ¿No es acaso lo que hace la mayoría de gente?
He sido despertado por el sol en la cara durante un amanecer ayacuchano. He sentido el silencio absoluto del desierto de nuestra costa norte. He reido bajo la lluvia con los brazos extendidos dando vueltas bajo el amparo de nuestra selva. En resumen, he salido de la burbuja ya sea esta de clase, de casta o de idioma. Pero extrañaria de la misma forma otro dia sin terminar un desayuno tanto como esperar la mañana mirando al cielo con el suelo del norte por cama.
- Miauuuuu...
Pancho se acabo sus croquetas...
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